lunes, 24 de junio de 2013

Un viernes

Los invasores llegaron sin previo aviso, y para quedarse. Creímos que podíamos enfrentarnos a ellos, pero al ver que nuestros hombres caían uno a uno, tuvimos que retroceder, salir corriendo. Otros valientes se quedaron en el frente de batalla para resistir, pero no sabemos qué pasó con ellos. A esas alturas, habíamos corrido muy lejos. Probablemente murieron o fueron capturados.

Nuestro destino era la gran biblioteca. No nos buscarían ahí. En nuestro éxodo nos tocó ver casas incendiadas y saqueadas, aviones bombardeando los verdes jardines, adolescentes guerrilleros peleando con lanzas y botellas de plástico. El gris cielo, conmovido, hizo caer un diluvio para apagar los fuegos.

Quedaba la mitad del camino, y pasamos a un bien abastecido almacén a comprar provisiones para ese día. Nada podía quedar al azar. Estábamos lejos ya de la acción, pero seguíamos huyendo a marcha forzada. Huíamos de la vergüenza de haber dejado morir a nuestros camaradas, huíamos de la derrota frente al misterioso y miserable enemigo. Huíamos de las miradas incrédulas de nuestras madres.

Empezó a oscurecer y el cielo se volvió cáscara de durazno. Nuestro aire fresco contrastaba con el sonido de los bombazos y los megáfonos pidiendo refuerzos. Nosotros éramos libres. Nuestros fusiles botados en un percudido callejón nos dijeron adiós. Íbamos a ser hombres nuevos.

De noche llegamos a la biblioteca. Decenas de oportunistas sumidos en una eterna orgía nos dieron la bienvenida. Ellos serían la esperanza rebelde en el futuro, la resistencia contra un extraño régimen que se nos venía encima. No quisimos participar; teníamos otros planes.

Al margen de todos, sacamos nuestras provisiones, y bebimos botella tras botella simplemente por beber, hasta que no pudimos seguir conversando de corrido, y hasta las risas se entrecortaban. Después, cuando solo unos pocos seguían haciendo ruido, hicimos de un rincón olvidado nuestro meadero, y arruinamos un montón de libros que ahí yacían. Luego buscamos refugio en una montaña de tibias y secas enciclopedias. Cerramos los ojos. Estábamos cansados.

domingo, 20 de enero de 2013

Providencia

--¿Y matarías a alguien por mí?
--Eh… ¿tú decí una persona?
--Sí poh
--Mmm… ¿pero una persona que nos haya hecho algo malo o cualquier persona?
--No poh, cualquiera.
--…Mmmm...    …Yo creo que no sería capaz de matar a nadie, pero...
--¡Ya! ¿Y a ese perro?
--¿A ése? ¿Pa' qué? ¿Qué tiene que ver?
--¡Sí o no!
--¡Pero si no ha hecho nada! Está ahí durmiendo…
--Ya. Cállate.
--No, no lo mataría, o sea...
--Sí, sí. Cállate.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Perfecto

--Oye, ayer estuvo Manuel García en la piscina municipal. Podríamos ir a verlo, y te invito a comer algo, y qué sé yo. ¿Qué te parece?
--Ya, vamos. Jijijijijiji.
--Bacán. Te llamo antes de ayer entonces, para ponernos de acuerdo.

martes, 21 de agosto de 2012

Tú llamaste a la amargura

El otro día estuviste
tocando el timbre;
no quise salir.
Realmente desconozco
por qué lo hiciste,
y por qué dejaste
de tocar el timbre tan pronto.
Pero sólo en el caso
de que hayas venido
por lo que creo que viniste
voy a aclarar algunas cosas
que quizás te eviten
la molestia de volver.

Me contaron que abortaste,
y lo lamento por el bebé.
Si querías una felicitación,
no la vas a tener
porque nunca odié a ese niño;
es a ti a quien no quiero.
No te quiero.

Esperando haber resuelto
tus inquietudes
para que no te acerques más
a mi puerta,
me despido atentamente.

domingo, 12 de agosto de 2012

Stories

--Hoy me dejó plantada…
--Qué coincidencia. Yo planté a alguien hoy
--¿Sí? ¿A quién?
--A la mina de la biblioteca, de quien te hablé el otro día
--¿Por qué lo hiciste?
--Creí que iba a atender hasta tarde, pero no
--¡Qué mal!
--Ahora voy a tener que volver el lunes, y me va a multar por el atraso
--Todo se paga en la vida
--¿Sí? ¿Cuánto te va a pagar tu amigo por dejarte plantada?
--Nada
--¿Entonces?
--De partida, ya no es mi amigo…

jueves, 26 de julio de 2012

Los Perros

-- ¡Hey, colega! ¿Qué hace usted por aquí?... Creo que alguien se equivocó de patio... jejeje… ¿Se le ofrece algo? ¿En qué le puedo ayudar?
-- ¡Aer! ¡¿Qué weá?!
-- No he dicho nada. Permiso.

lunes, 23 de julio de 2012

Carta para la estrella

Querida Laura:

Sé que no querías volver a saber de nosotros, pero no pude evitar escribirte luego de algunas cosas que he visto. Mi padre está bien, pero mamá está cada vez más enferma, quizás deberías volver un día. Así podrías verla, y podríamos conversar. Me gustaría saber si estás bien, cómo te ha ido… ¿Tienes novio? ¿Sigues estudiando? También yo podría viajar para verte. No me costaría nada, en serio, yo aún te quiero mucho. Solo necesito una dirección y estaré ahí.

No sé cómo decir lo que voy a decir. No es culpa de nadie. No quiero asustarte o hacerte sentir mal, pero el otro día, sin querer, me encontré con una de tus películas. Me entristeció mucho, no pude evitar llorar cuando te vi; te veías muy mal, supe que tenía que buscarte de alguna forma. Diego estaba conmigo y también te vio en la pantalla. Temo que pueda contárselo a otras personas y que mamá se entere. No le haría bien. A veces se siente muy sola, Laura, y yo también.

No me gusta verte en esas películas, Laura, no sabía que hacías esas cosas. Por favor respóndeme esta carta. Quiero saber sobre ti… sé que siempre fuiste más linda e inteligente que yo, pero tengo derecho a saber ciertas cosas, no me merezco este sufrimiento y la incertidumbre. A veces te recuerdo y me siento muy mal, quizás todo iría mejor si siguieras acá. Papá empezó a plantar tomates, eran deliciosos pero con el paso de los años todas las plantas del huerto se han secado, porque tú eras quien siempre se encargaba de esas cosas. También hemos tenido que vender el auto... de todos modos estaba bastante destrozado.

Por favor respóndeme y dime que estás bien, que la película fue un error e indícame dónde encontrarte. Espero que esta carta llegue a tus manos. Acá nada es igual sin ti, deberías volver. Intentaré convencer a Diego de que no diga nada, así cuando vuelvas nadie te lo mencionará. Te quiero mucho, soy la persona que más te quiere en el mundo.

Hasta pronto.

lunes, 16 de julio de 2012

Palabras que decía una mirada oculta

Siempre lo supe:
hoy te vas
sin despedirte, sin mirar atrás.
Está bien.
Acá no pasará nada.
Se preocuparán un poco
pero van a entender,
lo sé.
No sé a dónde irás,
pero te deseo suerte
y que no te pregunten
de dónde vienes.

Tus largas piernas se alejan,
me olvidas,
nos dejas.
¡Corre, vuela, de prisa!
Las rejas oxidadas,
las hojas secas sin barrer,
el caucho hirviente de los neumáticos
de un Chevrolet
te dicen adiós… ¡Adiós!
Siempre lo supe:
estás partiendo
y no estás pensando en mí.

Vas a ser libre,
te van a adorar
allá en el futuro.
Algún bus te llevará lejos
y me olvidarás.
Espero que te quedes allá
y no tengas que volver
llorando, dando explicaciones.
Siempre lo supe:
que eras distinta
que lo bueno no dura,
que algún días tenías que escapar.

Allá en el futuro te esperan
con luces y todo,
y no sé lo que harás,
y no quiero saberlo.
Yo me quedo con la mugre en las uñas,
con el miedo y la fiebre
en la casa de siempre
y más solo que nunca.
Se alejan de mí esos labios de azufre
y ya no los diviso,
¡Tan lejos se han ido!
Siempre lo supe.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Canción de mañana y nunca

Este verano; otro frío invierno
‘Quizás debiéramos volver a vernos’
tácito olvido, agria aspereza
‘Tú dime hora, lugar y fecha’
Ahí estaré

y si te tienta la indiferencia
sabré qué hacer

Se acerca el tiempo de las miradas
‘Tanto tiempo, se te extrañaba’
y las palabras, y el desengaño
‘Por aquí llueve casi todo el año’
Ya se acabó

tal vez distancia, motivos varios
¿O fue el reloj?

Cuántos recuerdos de cada lado
Cuántas historias no hemos contado
‘Cambian las cosas, ya no es lo mismo’
vidas distintas hemos vivido
‘No podrá ser’

Ya no hay camino
que me conduzca hasta tu piel

‘Se me ha hecho tarde, me voy a casa’
te veré nunca, o quizás mañana
‘Hasta la vista, fue bueno verte’
no me arrepiento de este accidente
‘Va a lloviznar’

entre la gente
las gotas caen una vez más.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Ratón

Yo nunca me muevo. Encierro mi gris cuerpo en mi pequeña y gris caverna y no corro a aventurar; espero. Espero la condena, espero el gris fracaso que dé muerte a mi carrera, que dé muerte a mis sospechas, que dé muerte a toda espera.

Yo nunca muero. Mueren las circunstancias, se muere de a poco el cuerpo, tu belleza con el tiempo. Todo se pudre por aquí; no, no me muevo ¡Jamás! Soy un cobarde y no aventuro en valles encantados, temeroso del futuro soy bastardo de bastardos. ¡Hasta cuándo!

Aún espero tu visita. Pocas cosas han cambiado.

Desde las profundidades que me alojan y me acechan, turbias, densas, duras y estrechas, me escondo en esta niebla que acaricia la infinita condena de no tenerte, no buscarte; ser parte del reparto que da vida a otras escenas, lejos, afuera.

En mi espejo vi un ratón y volteé para encontrarlo, pero sólo encontré piedras, vil maleza, sucios trapos. Alrededor. Fríos. Unánimes. Pero sigue apareciendo el ratón en el espejo, y huele a ratón en mi caverna. ¿Es que acaso seré yo?

“No hay nada que hacer al respecto”… ¡Soy el ratón!

Yo nunca duermo. Firmemente en la vigilia escribo intentos de cuentos sin mirarme, sutil en la esperanza. ¡Dime quiénes! ¿Quién ocupa mi lugar? ¿Quién da vida a tus mañanas? ¡No te abatiré en la noche! ¡Porque soy el ratón! ¡Lo grito, lo niego! ¿Lo oyes?

Me alimento de recuerdos, especulación, despecho, miradas que no fueron, sonrisas que robaron, moco, tiña, estoy atrapado. En esos brazos. Que no me sienten. Que se acostumbran, que se acomodan. Con otra gente. ¿Saldrás a darme muerte con tu escoba? Sí.

Y correrá la sangre de nuestra historia (que nació sin vida).

jueves, 10 de noviembre de 2011

Anécdota

--¿Te conté que el papá del ex-cuñado de un primo mío se llamaba Enónito?
--No ¿Por qué? ¿Debería interesarme?
--Es que una vez lo acompañé al supermercad-...
--¡Ah! ¡Me cargan los supermercados! ¡Odio el dinero, odio este puto país!
--¡No! ¡Pero calmao!... Lo acompañé al supermercado, poh, y...
--¡Sí, weón, sí, ya dijiste eso!
--¡Oh, el weón denso! ¿Somos amigos o no? ¡Déjame terminar! ¡Te quiero contar una weá graciosa, loco!
--¡Voh no tenís gracia! Por eso no tenís mina, aweonao.
--Igual me he comido más minas que tú...
--Porque tampoco tenís estómago, saco de weas. ¡Ojalá te morái!
--¡Oh, el weón pesao! ¿Me vai a dejar contar la historia o no?
--¡Cuenta tu weá luego, Mierda!
--Estab... ¿Pero por qué me tenís que tratar así? ¡Yo no tengo la culpa de que...
--¿Vai a contar o no?
--¡Ya, weón, ya! Estábamos en el supermercado con él, poh, y el viejo pagó con RedComp-...
--¡Ah, no!... ¡El viejo culiao burgués! ¡Ojalá se muera!
--¡Pero, weón, no me interrump-...!
--¡Prosigue, feo de mierda!
--Puta, y como decía, pagó con RedCompra, poh, ¡y cachái que la cajera le dijo "Don Enanito", poh weón! ...Y se llamaba Enónito, poh, weón... ¡y le dijeron Enanito!
...
¿Buena o no? ¡Bueena! ¿Ah?
--Fome tu weá, hijo de perra. Voh no merecís tu condición humana.
--¡Tu mamá es fome, weón!
--¿Ah, sí? Ya, chao contigo, weón. Uno te lo da todo, compadre, ¡y voh agradecís insultando a mi madre! Chao, no más, chao para siempre.
--Oye, pero no te vayái, weón, somos amigos... ¡Oye! ¡Somos amigos!
...
¡Oye! ¡Oye!
...
...
¡Chucha! ¿Y ahora, qué?
...

miércoles, 17 de agosto de 2011

Les gustaría...

A: ¿Y? ¿Revisaste el contrato nuevo?
B: Sí, señor, parece estar todo en orden esta vez.
A: ¿Seguro?
B: Mmm… sí… tal como pidió la última vez, usted podrá diseñar las cubiertas y portadas de sus libros a todo color… y recibe el 90% del dinero por concepto de ventas y promoción…
A: …Aunque igual ese 90 se podría convertir en un 92,5…
C: Oh, por favor, Gerardo, no te pongas tan difícil… en Ediciones Patito hemos seguido todas tus exigencias… ¡Te queremos en el equipo! Ya hemos negociado durante 4 meses… te pido que hagas un esfuerzo y te unas a nuestra familia…
A: Ay, no sé… acuérdate que me han estado llamando desde Buenos Aires y Barcelona…
C: ¡Por favor! ¡Te ofrecen 10 millones menos! Además, recuerda que nosotros trabajamos con las escritoras más lindas e impresionables del medio local…
A: Ehh, sí… parece razonable… ¡Aunque no sé si me queda tiempo para más mujeres!
B y C: ¡Jajajajajajajaja!
B: ¡Es usted muy gracioso, señor Mallea!
C: Ay, Gerardo… ¡Eres letal! ¡Un día de estos, nos vas a matar de la risa a todos!

A: ¿Y qué hay de los Ferrari que me prometieron la última vez, Duncan?
B: Están estipulados… uno rojo y uno negro, señor.
C: El amarillo no estaba disponible… pero nos comprometemos a tenerlo en un plazo de dos meses…
A: Tú sabes que no me gusta la impuntualidad…
C: ¡Pero la cabaña en Plymouth está lista!
A: No sé, leí sobre otra ciudad que parecía mejor… Kendal creo que se llamaba… pero, bueno…
C: Eso se puede conversar en el futuro... lo importante es que ahora firmes el contrato. Está todo listo.
A: Mmmm… ¿Qué me dices, Duncan?
B: Llegó el momento de firmar, señor, y de pagar mis jugosos 4 meses revisando todos esos contratos de mierda…
A: Bien, entonces firmo aquí… y aquí… listo… y me voy, estoy llegando tarde a mi cita con la presidenta de Noruega…
B: Nos vamos entonces, la limosina nos está esperando. Adiós.
C: Adiós, Gerardo, muchas gracias por todo. Adiós, Duncan.
A: Chao, pescao.

C: Aló, ¿Don Heriberto? ¡Lo conseguí! ¡Hemos dado el golpe!
D: Excelente, camarada. ¡Has salvado a la Editorial!

FIN

martes, 16 de agosto de 2011

Cuático

Soy hombre muerto. Ahí viene. Cagué.

Para qué levantarse del asiento, estoy condenado. Es que nunca puedo tomar el control de mí mismo… quizás debería tomarme las pastillas que encontré el otro día… si no, nadie se las va a tomar y sería un desperdicio, no sé… Para qué fingir que estoy ocupado, si de todos modos va a venir… para qué mirarla, si se va a cruzar delante de mis ojos súbitamente y sin remedio, porque nada malo puede pasarle, porque no tiene culpa de nada, porque lo hizo todo bien. Para qué huir, si es inútil, si va a volver a pasar de todos modos. Mejor la enfrento, mejor la espero con firmeza y asumo la gravedad del presente inexorable… Prefiero ponerme rojo una vez que naranjo treinta veces. No va a ser más de un minuto… y luego tal vez seré libre, o no. No. ¿Y qué? ¿Acaso tengo alguna alternativa? ¡Mierda!

-¡Hola!
-Buenas, ¿Cómo estás?
-¡Súper bien! ¿Y tú? ¡Tanto tiempo!
-Bien…
-¡Oye! Estoy apurada, pero tenemos que vernos un día de estos… ¡Tengo un montón de cosas que contarte!
-¿Ah, sí? ¿En serio? Sí… yo también… bueno, por ahí hablamos con más tiempo… que estés bien…
-¡Chao! ¡Cuídate mucho, te quiero!
-Hasta la próxima… yo igual, nos vemos…

Ya se va. Mierda. Estuvo cerca. Un día de estos, lo dejo todo botado y, qué sé yo… me voy a México… ¡Bravo! Me parece un buen plan… sí, me voy a México...

jueves, 28 de abril de 2011

Blanca

Blanca se parecía mucho a su madre, a quien no conocí bien porque murió joven. A Blanquita en todo caso no le importó; desde que se quedó a vivir conmigo no la volvió a ver. En realidad, nunca tuve claro si a ella le importaba algo más que su propia existencia; sé que a mí sólo me mostraba afecto cuando quería conseguir algo, pero aún así, la quise siempre, le hablaba con cariño, la buscaba y me atreví a considerarla amiga mía. También dormíamos juntos cuando ella quería. Yo le di todo, jamás me pidió nada, yo pensaba en el futuro, yo me preocupaba del presente. Blanca nunca se cuestionó nada o durmió atormentada por terribles dudas, ni se entristeció por el sufrimiento de otro ni tuvo obligaciones. Libre de irse cuando quisiera, no me dejó ni por un día. Me gusta pensar que me quería, que yo significaba algo realmente para ella. Yo la quise mucho, pero también la envidié, porque me gustaba su vida, habría querido yo que algún ingenuo velara por mí y me diera una vida tan fácil. Pero a Blanca no le importaba.

Nos faltó tiempo, y tal vez por eso, creo poder entender su frialdad, y quiero creer que su actitud fue comprensible. Imagino lo que habría sido estar más tiempo juntos: quizás me habría dado alguna muestra de cariño.

Lamentablemente murió joven. Tal como a su madre, la atropellaron, probablemente algún taxista impune, no lo sé, no pude descifrar el asunto. Habría deseado embalsamar a Blanca después de su muerte, pero su estado era tan lamentable que tuve que enterrarla en el patio de atrás simplemente, con crucecita de madera y todo, a modo de lápida. Sobre sus restos, crecieron hermosas flores amarillas, así que la recuerdo todas las semanas, cuando riego el jardín. Buscaré el próximo verano a alguien que pueda sustituirla; tal vez sea demasiado pronto, pero a ella no le habría importado.

lunes, 25 de abril de 2011

La cirugía

-Scotty Boy y Joselito caminaban por senderos inciertos, no sabían a dónde iban, entre aplausos y tropiezos, jugando a saberse únicos y libres, como todos y como nadie. Pero a veces, las almas libres dudan, fallan… y también sufren y pagan el precio de la vida enjaulada, pierden el equilibrio y no hay reacción posible que pueda amortiguar la terrible caída...-

-¡Cuidado, weón!
-AAAAAHHHHHH!!!!
-Oh, ¡Mierda, weón! ¿Tai bien, weón?
-AAAAHHHHHH, AAAAGGHHHH, sí, AHHHH!!!!!!
-¡Oh, weón! ¡Espera! ¡Tu brazo!
-AAAAAaaahh… ¡Chucha!
-¡Weón! ¡Te hiciste mierda!
-Ay… Ah, sí, weón, si caché, tengo el hueso como salido, perro.
-¡Weón! ¡Lo tení terrible afuera! De aquí lo veo...
-Oh, puta, cagué…
-¡Te vai a desangrar, weón! Hay que llamar a Help! y volá.
-¡No, loco! Si mi vieja se entera, nunca más salgo de la casa… De más que tiene arreglo…
-Ya, ¿y como querí arreglarlo?
-Ah, déjame pensar, perro… ¿En tu casa no hay nadie? ¡Podemos ir al taller de tu viejo!
-Pero, ¡Puta, weón, vamos a dejar las bicis aquí!
-¡Da lo mismo, weón, si vamos a estar al frente! ¡Mírame el brazo!
-Ya, weón, vamos al toque, sin llorar. Te levanto… 1, 2, 3, ¡arriba!
-¡Aggggh! ¡Oh, conchetumare, vale! ¡Andando!...
Oh, weón, falta mucho…
Ay, weón…
¡Tengo el codo entero morao!
¡Qué hice, weón!... Oh, abre la puerta, ábrela…
-Ya, weón, ponte ahí en la entrada del taller. Voy a traer alcohol y povidona y weás.


… Ya, weón, ¿Qué querí hacer?
-¿Qué herramientas hay, weón?
-A ver… deja ver… hay… una lija, martillo, alicate… serrucho, esta weá que es pa soldar…
- ¿Y tení máscara pa soldar?
-No, mi viejo la prestó… huincha, taladro, llave inglesa…
-Pico, ya basta… Martíllame el brazo, perro.
-¡Ni cagando, weón, te voy a dejar peor! Mejor llamemos a Help!... Tu vieja igual va a saber…
-¡Porfa, weón, soy tu amigo! Si vi una weá así en la tele y el weón se recuperaba… ¡Porfa!
-Puta, ya, weón, pero no respondo por nada… tú me decí cuándo; estoy listo.
-Apunta acá y cuando yo te diga, martillái hacia arriba.
-Ya, pero sin morirte, weón…
-A la 1, a las 2… ¡y a las 3!

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡Chucha, chucha, chucha!
- ¿Tai bien, weón?
-¡Cagué, weón, duele caleta! ¡Conchesumare! ¡Tení sangre en la cara, perro!
-Mira, weón, no se ve el hueso, ¡parece que lo arreglamos!… el brazo está un poco raro, no más.
-Ta un poco más morado, weón, pero si lo tapo no se nota.
-Mmmm… hay que darle algunos meses, pero me tinca que nos fue bien, weón.
-Ya no puedo doblar el brazo, perro… dame un trapo pa' la sangre, y ayuda a levantarme.
-Toma.
-Me voy pa' mi casa, perro.
-Calmao, con ese trapo y esa tabla te voy a entablillar la weá pa que se arregle más luego… ¡Ponlo!
-Ta dormido, weón, no siento nada... jajaja…
-Ya, weón, cambia los trapos en la noche, mantenlo entablillado cuando duermas.
-¿Por qué, weón?
-No sé, así me mejoré del esguince en el dedo del pie, perro.
-Oh, weón, pesa caleta tu tabla, weón… pásame un polerón… mañana te lo pago.
-Te paso el que estoy usando, es lo más grueso que tengo… póntelo.
-Dale… pasa a buscar las bicis, weón, me voy a dormir un rato, ojalá que mi vieja no cache.
-Ya, perro, de ahí llamái y contái qué onda… nos vemos.
-¡Chao!

-Al día siguiente, Scotty Boy le confesó todo a su madre, cuando ésta le preguntó por las misteriosas manchas de sangre que habían aparecido por toda la casa. Los cirujanos tuvieron que implantar 15 pernos (de los que no se encuentran en un taller mecánico) a lo largo de todo el brazo de Scotty para iniciar una larga y dolorosa recuperación. Joselito y Scotty Boy aún son amigos, y se reúnen cada semana a ver los partidos de AC Milan por TV. Ya no andan en bicicleta juntos.- FIN

martes, 31 de agosto de 2010

No quiero matar este poema con un título ingenioso

Antes
había que aclarar tantas cosas,
había tanto por hacer,
tantas sonrisas solas que compartir
y lágrimas perdidas que encontrar.

Pero ya pasó, pasó,
y lo malo que pasó nunca pasó,
y lo bueno que pasó
se quedó lejos,
antes que ahora, por ahí.

Antes había esperanza y derrota,
los cielos amarillentos
estaban tan lejos,
intentando tocarme, mecerse
sobre mí.

Ahora estoy contigo
y quizás debí haber llegado antes
a tus pies,
y evitarte mi ausencia
por un largo tiempo.

En estrofas de cinco
versos cortos
no puedo expresar bien
lo que se perdió en la lejanía,
lo que no te di.

Lo que no te di.
Lo que me guardé.
Y hoy parece una realidad.
Lo que no te di.
Lo que no te di.

Mañana será otro día,
y forjaremos un final feliz
a toda costa,
antes de que se haga más tarde
y nos volvamos a perder de vista.

Forjaremos un final feliz
al que no podremos volver,
y que no se podrá recordar después.
Un final feliz
antes de pensar en otras cosas.

miércoles, 11 de agosto de 2010

El incidente de la zapatería

-Buenas.
-Hola ¿qué se te ofrece?
-Bueno, me preguntaba si vende películas soft porno.
-No, flaco, yo arreglo zapatos.
-Okei... Es que, de todos modos, no quiero porno duro, quiero soft porno no más...
-No, no, no, acá arreglamos zapatos, no hay south porno. ¿Algo más?
-Ehh, quiero esa… es pornografía, gente en pelota, ¿me entiende? pero no es tan...
-Hijo, no vendo películas, reparo calzado.
-Ah, chuta, disculpe, de haberlo sabido habría traído zapatillas de repuesto y le pasaría las que tengo puestas. Están re-malas ¿lo nota?
-Sí, están re-malas, pero tampoco arreglo zapatillas. Sólo tengo implementos para zapatos. De hombre y mujer, zapatos.
-Ah, pero bueno, yo quería...
-¡¡¡¡Oh, que hace calor, perrito!!!! Voy a hacerme un fanschop ¿Querí un vaso?
-No... ¿Tiene soft porno? Significa “porno suave”, es como pornografía pero...
-¡Ándate, conchetumare!

martes, 27 de julio de 2010

Del asfalto nace nuestra única lucha

¿Sabes? Creo que nosotros jamás brillamos, ni por ausencia ni por presencia, no fuimos luminarias esplendorosas como crees. Sobre las aceras sofocadas por multitudes grises, oh, nosotros. Tú y yo no fuimos más que piedras filosas en el lecho de asfalto, aunque quisimos ser sobresalientes amapolas. ¿Recuerdas a la dama con anillos de diamantes? Se quedó clavada en mi memoria, porque soy como ella.

Y a pesar de que tú, niña, y yo, nos sentimos perdidos en tantos lugares que visitamos y no encontramos paz en la ciudad, bien sabes que las multitudes grises también sufren, también buscan, también fueron niños y salieron a jugar. No te sientas tan única. Tal vez cada uno de esos hombres percudidos tenga un anhelo, tal vez cada uno de ellos tiene a una niña y sentimientos de amapola. Seguramente, sólo es cuestión de entender y escuchar, querer para que, en el trance de este terrible choque con la verdad, nos sintamos preciosos de nuevo; creamos que las piedras son tan lindas como la amapola, que todo se llena de amor propio, mientras olvidamos todas las atrocidades e injusticias que nos atormentan y no nos dejan ser felices. Estoy seguro de que no es tan estúpido como suena, quizás nacimos para ésto.

Ayer, ayer, ayer. Visité mi propio funeral. Estaba lleno de gente. No hay demasiadas amapolas como para llenar un funeral. Mi funeral estaba repleto. Tú también estabas ahí, y no eras más que un fragmento lloroso, y yo, yo llegué y me vi rodeado. No somos tan únicos, niña, no somos amapolas, somos pedazos de ciudad, flores silvestres y domesticadas buscando un jardín lejano. No está en esta ciudad, no sé si está en esta vida.

lunes, 31 de mayo de 2010

Crudo y rancio

Despertó en el sillón como a las 7 PM. Era una tarde feísima, con el cielo color ladrillo. Su lengua le sabía a azufre y sus ojos estaban nublados por el vapor viciado del salón. Miró por la ventana, palidecida por las cortinas, y sonrió, mostrando sus dientes casi anaranjados. Estaba hediondo y lagañoso, la nariz llena de mocos y la piel con sebo, también estaba mal afeitado… y bueno, todas las cosas malas que te puedas imaginar se posaban sobre su pobre humanidad, vestida con una sudadera debidamente sudada y pantalones rotos, tan rotos que parecían papel higiénico usado. Abrió el refrigerador y un panorama vacío se presentó ante él, pero había leche. Ésta era una caja de leche importada desde Bolivia, abierta hacía quién sabe cuánto tiempo. No se molestó en hacerla pasar por un vaso, la bebió como pudo, mientras miraba por la ventana, que tragaba una luz cada vez menos luminosa, más y más turbia por la caída del sol y el humo de las fábricas. Era feliz nuestro personaje viviendo así, sonreía a menudo con un aspecto terrible, y alimentaba con generosidad al pajarillo cautivo en la esquina del cuarto. De vez en cuando se asomaba a la ventana, impaciente, ansioso como un niño esperando un regalo. Se saboreaba los crecientes bigotes y sus ojos brillaban cuando volteaba a ver el colorido reloj de su madre. Cuando la leche se acabó, y ante su pericia por beber más, la vieja caja hizo un sonido desagradable, como el último gruñido de un cerdo cuando lo van a destazar. Dejó la caja retorcida entre la basura sobre la mesa de centro. De pronto, mientras miraba concienzudamente por la ventana, ante la tardanza de la cotidiana salida de su vecina a caminar, ocurrió algo extraño: Su vecina, llamada Blanca, salió, pero en lugar de caminar se quedó en posición de espera, en la acera frente a su casa. Ante la posibilidad de mirarla por más tiempo, el observador se maravilló de tal forma que, de pronto, no pareció tan repugnante como era, de pronto pareció una persona normal, un noble enamorado más estudiando a su doncella. Incluso pensó en salir y decirle que caminara junto a él esa tarde… pero no, tempranamente rompió la ilusión la llegada de un amigo de Blanca, un rubio que nunca había visto nuestro despreciable protagonista, y ¿Qué pasó? Claro, Blanca y el rubio se besaron, y salieron a caminar de la mano. Desencajado, el engendro no enloqueció ni se suicidó ni salió corriendo de su casa profesándole amor a Blanca. Simplemente, cogió una toalla sollozando y se fue a bañar.

El peor de los pecados

¡Muérete! ¡Mueeereee!
¡Ah, mierda, muere!
¿Por qué no te morís luego?
¡MÚERETE!
¡¡¡¡¡Aaaaahhhhhhhhh, maldita!!!!!
...
...
...

¡Cielos! Esa mosca sí que amaba vivir...